Me gusta la noche. Desde mi ventana la ciudad se hace mía; las calles sin tránsito, la plaza desierta, las luces amarillas. Me gustan las lluvias nocturnas. Al menos hasta que pienso en la gente que duerme en las calles; o en Huguito durmiendo en su silla incómoda.
Huguito es un buen hombre, se merece algo mejor. El año pasado casi se muere. Él dice que es la vida sedentaria y el horario cambiado. Trabaja mientras su familia duerme. Alquila un monoambiente a cuadras del trabajo. Duerme de día con la puerta principal abierta, se queja del calor. Nunca le robaron la bicicleta.